El cine como forma de resistencia
Es tremendo que una civilización con una lengua, una cultura y unas tradiciones milenarias tenga que soportar una dictadura islamista tan brutal e inhumana.
Sin embargo, su sociedad dispone de algunas válvulas de escape para mostrar al mundo esta situación. Una de las más importantes es el cine, aunque sus directores tengan que sufrir presiones, torturas y encarcelamientos, y se vean obligados a rodar de forma clandestina, sin posibilidad de exhibir sus películas en el país.
Me voy a centrar en una de las últimas películas salidas de este país:
Un simple accidente, de Jafar Panahi
Me voy a centrar en una de las últimas películas salidas de Irán: Un simple accidente (2025), de Jafar Panahi.
La película fue candidata a los recientes premios Óscar, aunque finalmente no obtuvo el galardón porque el cine iraní no entra en sus postulados. Sí consiguió, en cambio, la Palma de Oro en el Festival de Cannes.

El azar y la incertidumbre
El argumento, en parte autobiográfico, narra un accidente totalmente fortuito. Vahid, el protagonista, cree reconocer en el otro conductor al carcelero que lo torturó. Así aparece el primero de los grandes temas de la película: el azar.
Al intentar confirmar su identidad con otros antiguos compañeros de prisión surge el segundo: la incertidumbre.
No conviene seguir avanzando en el argumento, pues se correría el riesgo de destripar la película haciendo un spoiler innecesario.
Sufrimiento, venganza y perdón
Es necesario señalar, no obstante, otros conceptos que se entrelazan con los anteriores durante el desarrollo de la historia y que, a mi entender, convierten la película en una obra maestra: el sufrimiento, la venganza y el perdón.
Estos temas forman parte del esquema de muchas películas, pero Panahi los aborda desde una situación moral especialmente compleja.

Una lección de cine
La película contiene además pequeños detalles que reflejan la realidad de un gran país sometido a la terrible situación descrita al principio.
Los personajes visten a la europea, conducen coches y utilizan teléfonos móviles. La escena en la que una fotógrafa se enfrenta a unos policías por la imposición del pañuelo representa de forma sutil la completa subordinación de la sociedad al poder.
El final es de los que no se olvidan: un plano medio y estático, la espalda de Vahid y unos sonidos que concentran todo el peso de la historia.
Un simple accidente es una auténtica lección de cine que recomendamos vivamente a todos los amantes de este arte.
La película podemos encontrarla en YouTube, Movistar y Amazon Prime.

