La ficción sonora es aquel invento que escuchaban nuestras abuelas y que hoy ha vuelto a ponerse de moda. Algunos habrán oído hablar de Ama Rosa, el famoso serial radiofónico o radionovela que se comenzó a emitir en la cadena SER en 1959. Aquel «invento», que ha dado últimamente muchas buenas obras, y cada vez más, llega ahora a KQR33. Nada que ver con aquella Ama Rosa, claro. Ha llovido mucho desde entonces. Pero mucho mucho.
Con un contenido más salvaje, cómico, surrealista, liberador, crítico… se presenta Historias del parchís, una obra de teatro divida en diversos cuadros breves, que se puede escuchar desde ya en esta emisora (en directo y en su web). Emitieron el primer episodio el pasado 28 de enero y cada lunes, fiel a la cita con los oyentes, emiten uno nuevo, que si te lo pierdes podrás escuchar en kqr33.es, junto a otros contenidos tan interesantes como divertidos.
Pero, ¿cómo comenzó todo? ¿Qué hacer para participar? Creo que la mejor manera de enterarnos de todo es «tirando los dados» y llegando hasta la casilla donde se encuentran Juan Carlos Gutiérrez y José Pons. Y que sean ellos los que nos muevan por el tablero.
Como he sacado un seis, creo que tengo derecho a jugar de nuevo, ¿no es así? Yo, por si acaso, y si nadie me calla, seguiré lanzando preguntas. Empecemos.
Entrevista
Pregunta — José Pons, tú eres el dramaturgo de la obra Historias del Parchís, ¿podrías contarnos brevemente de qué trata?
José Pons — Intento que sea un medio de reflexión acerca del mundo en que vivimos. Hay unos personajes, las fichas, que transitan por el tablero o hay unas fichas, los personajes, que transitan por la vida, por nuestra sociedad. Ofrezco, en cinco cuadros, el reflejo de parte de la sociedad actual: el fanatismo o irracionalismo religioso que cabalga hacia el absurdo; el arduo problema de la inmigración y su deriva hacia la prostitución; el problema del trabajo de los jóvenes que degenera en conformismo neoliberal y, finalmente, el retrato de una familia proletaria, aunque ellos se crean clase media y su alienación o inconsciente y aceptada esclavitud. El surrealismo, sobre todo en los dos últimos cuadros, cruza la obra de principio a fin.
P.— ¿Qué papel juega el animador que escuchamos y que es el nexo a cada historia?
J.P.— Es el juego mismo del parchís que une los distintos cuadros. También escuchamos los dados. Todos son elementos importantes que incitan a la reflexión. Y la reflexión es esta: ¿las vidas, las historias que las fichas (los personajes) muestran en su recorrido por el tablero son cosa del azar de los dados o responden a otras responsabilidades del sistema neoliberal en que estamos inmersos?
P.— ¿Por qué decidiste convertir una obra de teatro en ficción sonora?
J.P.— La intención, la ilusión de todos los autores es hacer visible su obra. Juan Carlos me ofreció la posibilidad y… ¡a por ello! Fue idea suya. Me preguntó si tenía algo que pudiera ofrecerse al público en este formato. Yo nunca había hecho nada así. Mi mundo era el escenario y últimamente también los vídeos, pero esto era nuevo. Lo pensé durante algún tiempo. Vi que era posible y una oportunidad más para mis obras teatrales, y me dije que era el momento. Y aunque la mayor parte de mis obras tienen estructura similar de cuadros más o menos cortos (según la técnica del teatro épico, a lo Brecht o lo Valle-Inclán en su, para mí, obra más célebre) juzgué que Historias del Parchís podía ser la más adecuada.
P.— Y llegaría la primera toma de contacto con Juan Carlos para aterrizar el proyecto…
J.P.—… y fue muy fácil. Es una persona abierta, directa, afable, familiar, con un sentido del humor desbordante — y no me ha pagado nada por estas palabras– [Risas] Es una persona ilusionada con todo lo que inicia. Recibe con los brazos abiertos y da total libertad de acción a todo aquel o aquella que quiera sumarse a sus iniciativas. Entonces, fue fácil e ilusionante. Con todo, ha sido un largo proceso hasta llegar a aquí.

P.— Juan Carlos, ¿en qué momento viste claro que ese era un contenido interesante para la audiencia?
Juan Carlos — Al montar el estudio de radio, KQR33 radio, queríamos inicialmente llevar una sonrisa a nuestra audiencia con programas de noticias un poco locas, con música. También hacemos podcast con personas creativas del entorno: escritores, músicos, humoristas, etc. Al conocer a una persona como José valoré la posibilidad de dar un paso más en difundir cultura y dar otra vuelta de tuerca a nuestra afición por la radio. Y lo de abrir la puerta a actores junto a aficionados que quisiesen actuar en esta ficción sonora, que es otro género, también es ilusionante.
P.— ¿Cómo ha sido el proceso para grabar esta ficción sonora?
J.P.—Técnicamente, responderá mejor Juan Carlos, artísticamente ha sido fácil y agradable. Concertar las citas para poder grabar conlleva sus problemas, pero nada que no se pueda solucionar.
Tuvimos una reunión inicial todos los integrantes para conocernos y marcar unas líneas de trabajo, que discurrió de la mejor manera posible dada la buena disposición de todos. Yo creo que se generó un clima fantástico, el más propicio para el trabajo en común. Los ensayos fueron breves porque el nivel actoral no necesitaba mucho. Las grabaciones, con alguna pequeña repetición por ruidos no deseados o por propia disconformidad de sus protagonistas, discurrieron con éxito Yo como autor y director de la criatura, no pensaba que pudiera transcurrir por derroteros tan accesibles.
J.C.— Técnicamente ha sido un reto. Cuando se hace por primera vez una cosa, cuesta organizar la mejor forma de hacerlo y también la que te evite malgastar tiempo cuando editas. La experiencia está siendo muy positiva y muy formativa. El tiempo de la grabación, la repetición por errores o por falta de fuerza a la palabra, acostumbrar a todos a ponerse frente al micrófono, a mí todo ese proceso me ha resultado muy divertido. También, hay que decir, que yo me lo paso bien casi siempre y más con gente tan maja.
P.— ¿Tenéis alguna anécdota que haya pasado mientras grabáis esta ficción?
J.P.—De alguna actriz no me sorprendió su actuación porque ya la conocía sobre las tablas, pero sí me sorprendió su depurada técnica –llamaba la atención la posición de sus brazos para no variar su posición ante el micrófono—. De ella aprendimos mucho, al menos yo. Y sabes que estoy hablando de ti (guiño, guiño). Las demás actrices –y actor–, sin tener tantas “tablas” me dejaron boquiabierto ante lo fácil y rápido que me lo pusieron. Sin apenas repeticiones de texto y con un mínimo de directrices para la asunción de sus personajes. A Juan Carlos, le mandé algún ejemplo grabado, grabamos juntos un par de veces y luego ha trabajado solo la mayor parte de su intervención y claro así ha quedado [risas].
J.C.—Aprovechando estas amables palabras de José, se la voy a devolver agradeciéndole que de una vez hallamos conseguido que no se mueva como una peonza delante del micro [risas]. Hay que reconocer que se ha aplicado.
P.— Sé de buena tinta que habéis contado con actores, locutores profesionales, escritores, periodistas… ¿podéis hablarme un poco del elenco y cómo fue irles incorporando?
J.P.—Fue una gratísima sorpresa ver la soltura, el dinamismo de los ensayos que no pudieron ser más breves. Yo estaba acostumbrado al actor en el escenario que tiene que expresar con cuerpo y voz. Y que necesita de muchos ensayos hasta hacerse con el personaje. Sin embargo, con estos actrices y actores hemos requerido muy poco tiempo hasta lograrlo. Con escasas indicaciones se hacían con la clave de sus personajes. La verdad es que se veía que lo traían muy estudiado de casa y mi labor con ellas y ellos se redujo, prácticamente, a ayudarles a eliminar la tensión con la que se llega de la calle, conseguir la relajación y la concentración necesarias. Tanto ellas como ellos, –y se puede comprobar mediante la escucha de la ficción sonora– alcanzan un nivel artístico que me dejó y va a dejar maravillado a todo aquellos lectores que hagan una incursión por KQR33 radio.
J.C.—Aprovecho para nombrarlos, empezando por ti, Pilar Manzanares, se nota la profesionalidad y se aprende de ella. Nuestras amigas Noemí Martínez, Charo Muñoz, Viqui Moreno, Belén Muñoz, y las voces masculinas de Javier Diaz, nuestro ‘dire’, José Pons y yo mismo, Guti Gutiérrez como animador.
P.—¿Qué diríais que es lo mejor de escuchar esta ficción sonora? ¡Vamos a enganchar a la audiencia!
J.P.—El desgarro y la gracia del presentador. La actualidad de los temas junto a la reflexión que sugieren. La identificación de los actores y actrices con sus personajes. Yo diría que lo tiene todo para enganchar. Y además son cuadros breves de emisión semanal, cada lunes desde el pasado 28 de enero. Además de en directo, se pueden escuchar a través de la web de la radio cuando se quiera (y sin anuncios).
P.—¿Tenéis pensado grabar más ficciones sonoras?
J.P.—Desde luego que sí, tú sabes que esto del teatro en cualquier formato engancha. Y a la vista de que en esta ocasión todo es favorable tanto a nivel personal como de los factores externos que lo hacen posible, yo, por mi parte, no estoy dispuesto a desperdiciar la oportunidad. De hecho, ya estoy trabajando con otras piezas de otros autores (Miguel Arenas y Antonio Moreno, padre de Viqui, una de nuestras actrices) para continuar por la senda iniciada.
P.—Veo que es un formato que ha llegado para quedarse.
J.P.—No sé qué pensará ‘don Juan Carlos’, pero mi intención es seguir en el carro y llevarlo muy lejos.
J.C.—Por supuesto que seguimos. Es una aventura que en Asociaciones con pocos recursos nos cuesta bastante, pero la ilusión con la que lo hacemos mueve montañas.
P.—¿Tenéis pensado abrir la propuesta para que vuestros oyentes escritores os envíen sus obras y poder convertirlas en ficciones sonoras?
J.P.—A esta pregunta quizá debe contestar Juan Carlos. Yo, por mi parte, estoy abierto, como director de la ficción sonora a acoger todo aquello que redunde en hacer avanzar el proyecto, motivo por el que estoy dispuesto a acoger obras de cualquier origen siempre que se amolden a las exigencias, a la estructura de este medio y por supuesto respetando, lo más posible el original del autor. Creo que es una obligación nuestra abrirnos a todos/as los/as posibles autores/as que pueda haber entre nuestros oyentes en las posibles variantes de ficción sonora, audiolibro o recitación de poemas.
J.C.—Completamente de acuerdo con José, pero no solo en la ficción sonora, queremos ser un altavoz de la creación, cultura y pensamiento para todos los que tengan estas inquietudes y quieran hacerse oír. Muchas veces nos quejamos de que no hay donde llevar nuestra obra, presentar un disco, una exposición de pintura, fotografía, escultura… Ahora si la tienes: DEDIKADOS (radio, revista y más). Ahora solo falta que quien se queje de esa falta dé un paso y se involucre con sus obras y consigamos una plataforma fuerte. Pero depende de los que tenemos inquietudes y nos comprometemos, en la medida que podemos, en que algo así sea viable.


