He tenido el privilegio de que me hayan invitado a colaborar en esta revista, para hablar sobre cine y series. Llevo tiempo haciéndolo para otras, lo que me ha permitido atesorar una cierta experiencia.
Estimo que no es muy factible hablar sobre películas de estreno, pues su corta duración en las carteleras hace poco viable y efectivo su análisis.
Por ello, mi idea es comentar sobre algunas, más o menos antiguas, que no hayan tenido excesiva repercusión pero que, bajo mi criterio, merece la pena darlas a conocer por su calidad. Podrán verse en streaming (transmisión por flujo de datos) en cualquiera de los múltiples canales que existen: Netflix, Prime, Filmin, RTVE-Play, etc.
En esta primera andadura, voy a hablar de una película y una serie a las que calificaría de culto.
La Doncella
Director: Park Chan-Wook, 2016. Coreana

Transcurre en el año 1930, cuando Japón se anexionó Corea, intentando eliminar su cultura, convirtiendo a sus habitantes en esclavos, y apoderándose de todos sus recursos. Esto es solo el contexto, ya que el relato no trata ese tema. Es un thriller
con giros de guion tan sorprendentes que, en ocasiones, llegas a perderte; aunque al final todo encaja. Está dividida en tres partes. En la segunda y la tercera, se repiten escenas de la primera, con otro punto de vista y sentido.Pero en contraste con lo anterior, y lo que la hace diferente es que, sobre todo, se trata de una excelente y original historia de amor. Apasionada, erótica y con escenas sexuales casi explícitas, pero con la sutileza del cine oriental.
Prácticamente todos los personajes son tramposos, carteristas, mentirosos y, algunos, bastante depravados. En ciertos momentos me recordó a «El Golpe», aquella obra maestra del engaño, con Paul Newman y Robert Redford. Nada ni nadie es lo que parece.
Las características más destacadas de este director son la violencia y la brutalidad, como puede verse en su película más famosa, «Old Boy». Aquí también deja su sello en una escena, casi al final, en la que uno de los personajes martiriza a otro con un salvajismo atroz. Me imagino como será su última película, «No hay otra opción», todavía en cartel, en la que un hombre se queda sin trabajo y, para optar a otro, va matando a todos los que competirían con él para el puesto. Representará a Corea en los Oscar.
Hay una escena en la que Hydeko, una de las protagonistas, lee cuentos pornográficos ante una audiencia de hombres mayores. Hay que fijarse en el rostro de cada uno de ellos. Impactante.
Tiene un estupendo ritmo y suspense y, a la vez, una suave cadencia cuando conviene. La ambientación, fotografía y puesta en escena son memorables, mostrándonos retazos de la vida y cultura japonesa. Los actores que interpretan a los personajes principales, Sook-Hee, Lady Hideko, y el conde Fujiwara, te dejan impresionado, así como el resto del casting.
Actualmente puede verse gratis en RTVE-Play.
Mindhunter
Director: David Fincher 2017. Serie. 2 Temporadas

David Fincher es para mí uno de los mejores directores de la actualidad. Entre sus films destacaría Seven, La red social, Zodiac, y El curioso caso de Benjamín Button.
En 1972, el FBI creó la Unidad de Ciencias del Comportamiento (actualmente Unidad de Análisis del Comportamiento). Se pretendía estudiar la psicología de los asesinos en serie, estableciendo un fenotipo de esta clase de asesinos, que ayudara a detectar previamente a otros. (Veo alguna similitud con «Minority Report» de Spielberg). Tenían muy poco apoyo. Trabajaban en un pequeño sótano en Quantico, Virginia. Edgar Hoover era entonces el director del F.B.I., y no quería saber nada de estas «modernidades» sobre Sociología y Psicología.
Los primeros detectives que integraron ese Departamento fueron Jhon E. Douglas, (Holden en la serie) que escribió el libro «Mindhunter» en el que se basa la serie; Robert Ressler, (Bill Tench) que acuñó el término de «Serial Killers»; y la Doctora Aan Burgess, (Wendy Carr), experta en enfermería psquiátrica. Iban entrevistando en la cárcel a distintos asesinos. Varias de estas entrevistas fueron auténticas y algunos diálogos son fragmentos literales de ellas. Como puede verse tienen una base bastante real. Tanto es así que Fincher, un perfeccionista, buscó a actores que se parecieran a los criminales, como se ve en la foto que acompaño.
Hay una escena impactante en la que Holden entrevista a Edmun Kemper (medía 2,06 metros; 120 kilogramos de peso. Asesinó a estudiantes universitarias, y a sus abuelos. También a su madre, clave de su comportamiento posterior) En ella, Kemper se levanta y abraza a Holden diciéndole: «si yo quisiera podría arrancarte la cabeza antes de que el guardia llegará a la puerta». (En la realidad el detective Jhon E. Douglas tuvo un ataque de pánico después de ese momento)
La realización es claustrofóbica ya que transcurre sobre todo en interiores. Las interpretaciones de los tres detectives y de los asesinos son magníficas.
Puede verse en NETFLIX.

