Saltar al contenido
Dedikados. La revista del sureste de Madrid
Menú
  • Inicio
  • Actualidad
    • Nuestros representantes
  • Cultura
    • Literatura
    • Poesía
    • Tecnología
    • Música
Menú

Arganda, doce años después: la primera fosa de la Guerra Civil exhumada en Madrid

Publicada el abril 12, 2026abril 12, 2026 por Victoria Moreno

Doce años de la excavación de la primera fosa de la Guerra Civil en Madrid. Fue en Arganda. Y no fue tarea fácil…

Entre el 8 y el 10 de abril de 2014 se exhumó por primera vez una fosa de la Guerra Civil en la Comunidad de Madrid. No fue fruto del azar ni de la casualidad ni del empeño de las instituciones: se debió a la lucha pertinaz de los familiares durante casi tres años.

Guillermo Palmero Muñoz era natural y vecino de Miguelturra en Ciudad Real, trabajaba como jornalero. Empezó la guerra y con 17 años se alistó voluntario para defender la República en el frente de Madrid, integrándose en la Columna PUA (Pro Unidad Antifascista) que fue repartida en diversas brigadas, una de las cuales se envió a la Batalla del Jarama, en el frente de Arganda del Rey. Allí cayó abatido y sus restos fueron trasladados al cementerio más cercano: el del municipio de Arganda.

Publicidad

Guillermo tenía un hermano pequeño, Mamés, que recibía sus cartas desde el frente hasta que un día dejaron de llegar. Pasaron décadas siguiendo pistas, indicios, conversaciones con supervivientes y, finalmente, supo que su hermano había perdido la vida en Arganda y que estaba enterrado en el cementerio de esta localidad. Setenta y seis años de búsqueda para llevarle a casa. La Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007, amparaba su pretensión y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) se ofreció para hacerse cargo de la exhumación, la identificación y el traslado.

Mamés y su hijo Carmelo encontraron a Guillermo gracias al rigor de los profesionales del Archivo Municipal de Arganda que publicaron en internet la lista completa de los trescientos fallecidos del frente republicano en la batalla que están enterrados en el cementerio de Arganda.

Por esa publicación supieron que los restos de Guillermo se encontraban en el Patio de San José, fila 33, sepultura 7 del Cementerio Municipal de Arganda junto a dos personas más: Alfonso Fernández-Cabrera y Francisco Villar. Alfonso natural de Orgaz, provincia de Toledo, tenía 25 años y al estallar la Guerra Civil se incorporó en el ejército republicano el 3 de enero de 1937, entrando también en la columna PUA.; fue abatido mientras realizaba una guardia el 28 de marzo del mismo año; buscaban su cuerpo dos sobrinos y una hermana de 90 años. Francisco Villar Martínez vivía en Madrid; pocos son los datos de los que se disponen de esta víctima que, con 20 años, murió el 28 de marzo de 1937.

Precisamente la ausencia de familiares de Francisco que reclamaran sus restos fue uno de los argumentos para denegar la apertura de la fosa.

Porque… la apertura de la fosa no fue tarea fácil.

Las familias Palmero y Fernández-Cabrera tuvieron que batallar casi tres años con la administración y con diferentes instancias judiciales. Primero se alegó que al ser restos identificados no podían acogerse a la Ley de Memoria Histórica. Después se pretendió la conformidad de las tres familias a sabiendas de que la de Francisco Villar estaba ilocalizable. Se quiso tratar como una exhumación corriente, sin garantías de identificación de los restos y pretendiendo cobrar a las familias más de 700 euros por los trabajos.

Aunque el camino fue tortuoso y largo, llegó a buen puerto gracias a los abogados de las familias, la ARMH, medios de comunicación que dieron difusión al caso y la intervención de grupos políticos en el Pleno de la Corporación.

El 8 de abril de 2014 un equipo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica escarbó dentro del hoyo, cribó la tierra y recuperó los restos de los tres jóvenes entre mucha tensión y la emoción de los familiares. Aún intentó cobrar la empresa concesionaria el coste de los trabajos pese a lo previsto en la ley y a que técnicamente no la había realizado.

La de Arganda fue la primera. Doce años después, de las 61 fosas que oficialmente hay registradas en Madrid (algunas asociaciones estiman que son 322) solo 11 han sido abiertas. La de Cuelgamuros, el Valle de los Caídos, tiene los restos de 33.833 víctimas de la Guerra Civil repartidas en 11.060 cajas. Hasta el año pasado se habían formalizado 190 peticiones de recuperación de restos por parte de familiares y desde que comenzaron las exhumaciones, en junio de 2023, el equipo de forenses ha localizado restos de nueve localidades y han identificado y entregado a sus familiares un total de 29 casos. Trabajos siempre envueltos en recursos, actuaciones judiciales y polémicas.

Devolver los restos de los muertos a sus familias es sencillamente un acto humanitario en el que debería evitarse toda controversia.

Fotografías: Óscar Rodríguez para La Sociedad de Ciencias Aranzadi y la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica https://reporexhumaciones.aranzadi.eus/inicio

Más sobre Actualidad

Últimas entradas


  • julio 17, 2026 by Belén Moreno Santamaría ¿Y si este fuera el verano de las preguntas importantes?
  • junio 23, 2026 by Juan Angulo Azar, venganza y perdón en el cine iraní
  • mayo 28, 2026 by Inma Bello Opuntia Dillenii: El «Héroe con Picos» que Lidera la Resiliencia Climática desde Canarias
  • mayo 20, 2026 by Elena Zurdo Mayo: el mes de fijar nuestra plantación.
  • mayo 19, 2026 by Antonio Ruiz De castañas y castillos
  • Victoria Moreno
    Ver todas las entradas

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Aspectos legales

Aviso legal
Política de privacidad
Política de cookies

©2026 Dedikados. La revista del sureste de Madrid | Diseño: Tema de WordPress Newspaperly